19S: suman vecinos del Edificio Centauro 5 años sin hogar

19S: suman vecinos del Edificio Centauro 5 años sin hogar

Poco después del sismo del 19 de septiembre, Hilda caminó junto a su hermana y su padre al Jardín Pushkin: se habían quedado en la calle, pues su hogar en el Edificio Centauro era inhabitable.

Por su cabeza daban vueltas las imágenes del polvo, las paredes colapsadas, los ventanales despedazándose, el trajín de vecinos, los servicios de emergencia… y de la última vez que subió al 404 de la construcción ubicada en la Colonia Doctores.

Desde entonces viven a la espera de regresar a la vivienda, sueño que no podrá cumplir su padre.

“Desafortunadamente mi padre falleció, va a hacer dos años, en septiembre. Ha sido muy triste, aparte de haber perdido la casa, pues los recuerdos, ¿no? Mi padre se quedó con la ilusión de volver a tener nuevamente su departamento”, contó.

El hombre era el principal sostén de la familia durante la pandemia, pues Hilda se quedó sin empleo.

Hoy, los días para las hermanas se van entre completar para la renta y continuar exigiendo la culminación de las obras para volver habitable el complejo.

“Nos prometieron en la demolición, que después de la demolición el Gobierno iba a entregarnos los departamentos en dos años. A la fecha ya van casi cinco años y no nos han entregado nada”, lamenta.

UN CALVARIO

El temblor castigó sobremanera el Edificio Centauro y el proceso de reconstrucción, plagado de trabas legales, presupuestales y vecinales, ha abonado más tensión.

En 2018, por ejemplo, el derribo ya estaba autorizado, pero la gente que invadio el edificio impidio que se llevara a cabo. A punta de pistola llegaron a amenazar a los vecinos con tal de que el aparcadero no se tocara.

La obra comenzó meses después, en noviembre. Durante la pandemia, en 2020, vecinos denunciaron que la construcción estuvo paralizada un año por falta de recursos, lo que provocó que material que se utilizaría se arruinara.

Asegura que la pausa se debió a la demora por parte de la Comisión de financiar los últimos 62 millones 607 mil 372 pesos del presupuesto original.  el Diario REFORMA reportó en ese momento que en el lugar de la construcción se encontraban dos silos de 26 toneladas con concreto echado a perder y 50 toneladas de material para “junteo” y tabique sin utilizar, con costo aproximado a los 2 millones de pesos.

AL MÍNIMO

Tras la reactivación de los trabajos y cuando estaban en su etapa final, recientemente se aletargaron de nuevo.

Verónica Mendiola, administradora del Centauro, asegura quela obra está al 90 por ciento y que lo que queda son los acabados e instalaciones como pisos, plafones, ventanales, ventanas y puertas, principalmente. Pero otra vez la demora en un pago frenó todo.

El 17 de junio se firmó un acuerdo entre la constructora DIC y el Instituto de Vivienda de la Ciudad de México (Invi), en el que se acordó un costo extra conciliado para la reedificación de 29 millones 77 mil 72 pesos y 69 centavos.

“Correspondiente al incremento de precio en materiales y a la reconsideración al ajuste realizado por parte de la Contraloría”, señala el convenio.

Desde hace mes y medio, en espera de que dicha cantidad sea saldada, la desarrolladora redujo los trabajos al mínimo. De haber hasta 80 trabajadores a la vez, ahora hay máximo 15 para terminar la colocación de los materiales que aún quedan. La mayoría de los pisos lucen desiertos.

CORAJE


Igual que Hilda, para María Carmen Briones estos cinco años han sido una mezcla de recuerdos que todavía estrujan y tardanzas que desesperan.

“Vi que se empezó a mover el edificio, la gente empezó a gritar mucho, salimos, vimos que caían muchas piedras y era la pared de nuestro departamento”, relata la mujer lo que vivió el 19S.

Ella tiene 80 años y su esposo, Julio Uribe, 86.

Ocuparon durante 47 años el departamento 904. Llegaron a vivir en 1970, primero rentando y, después, lograron llegar a un acuerdo con el dueño para comprarlo.

Ahora ambos rentan muy cerca del Centauro, Julio ya no puede levantarse de la cama por problemas de salud y, como ninguno puede trabajar, viven de la pensión de su marido. No pueden decir que por lo menos “tienen techo”…. pues no han podido volver a ocuparlo.

“Desde ese día vivo muy enojada. Ya tengo coraje, por no decir rabia. Que ya dejen de hacerse guajes y cumplan, que ya dejen de jugar, no somos niños, somos viejos que necesitan nuestro lugar”, reclama.

FUENTE: REFORMA.COM

 

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.